Vinimos con la Señora Alex a esta isla, ella la llama “n.º 46”. Nuestros esfuerzos han traído prosperidad a la isla, pero además, hemos venido a ayudar a la Señora a completar su renacimiento.
Habéis llevado a cabo vuestras tareas con gran entusiasmo. Incluso en vuestra tarea final, la de proporcionarle a la Señora datos de vital importancia a costa de vuestras propias vidas.
Serviremos a la Señora hasta el final. Os considero mis compañeros, y mis amigos. Ayudaré la Señora a finalizar el trabajo que todos empezamos. Os prometo que ningún sacrificio será en vano.
Descansad en paz.