Mi señor Ahzidal exige más sangre y yo se la doy con sumo placer. Las almas de los hombres contratados son patéticas, así que a veces hacen falta varias de ellas para conseguir el efecto deseado.
Voy a dejar de escribir. No hace falta. Ha llegado la hora de despertar al maestro y proporcionarle el destino que merece.