About: dbkwik:resource/LXgIj7UHAumsSMYKdXvyrA==   Sponge Permalink

An Entity of Type : owl:Thing, within Data Space : dbkwik.org associated with source dataset(s)

AttributesValues
rdfs:label
  • Winkelheit: El Marionetista
rdfs:comment
  • [Segunda historia] Un titiritero llegó a la consulta en busca de mi ayuda. Nos presentamos, le invité a una taza de café y luego de estar sentados, le pedí que me relatase su historia o su problema. "Tan solo soy un pobre artista que ahora es perseguido por la justicia"; fueron tales sus palabras. Desde ese momento empecé a sentirme inquieto y me dispuse a tomar el teléfono, con la intención de llamar a las autoridades para que lo sacaran de allí, no importando ahora su versión de la historia. Sin embargo, mi acción se vio interrumpida cuando la muñeca que llevaba él en su regazo emitió algún sonido y se movió levemente.
dcterms:subject
abstract
  • [Segunda historia] Un titiritero llegó a la consulta en busca de mi ayuda. Nos presentamos, le invité a una taza de café y luego de estar sentados, le pedí que me relatase su historia o su problema. "Tan solo soy un pobre artista que ahora es perseguido por la justicia"; fueron tales sus palabras. Desde ese momento empecé a sentirme inquieto y me dispuse a tomar el teléfono, con la intención de llamar a las autoridades para que lo sacaran de allí, no importando ahora su versión de la historia. Sin embargo, mi acción se vio interrumpida cuando la muñeca que llevaba él en su regazo emitió algún sonido y se movió levemente. Me quedé inmóvil y la miré de reojo, sin detallarla demasiado pues honestamente, me asustaba. Luego lo miré a él, y recordé su profesión. Hice una mueca de molestia y le pedí que prosiguiera, ignorando los suaves quejidos que él doblaba a la voz de la marioneta como un juego. Me crucé de brazos y escuché su historia. Confesó haber estrangulado a dieciséis menores de edad que no pasaban de los doce años; sin embargo, con tantos pacientes que he tratado, con tantos sucesos horripilantes saliendo de sus labios, ya nada me impresionaba. Es un trabajo duro, en el que finges que te importan cuando sólo quieres que pase el tiempo para que se vayan a sus casas. El ventrílocuo se puso cómodo y empezó a hablar sobre la muñeca que llevaba encima. Luego, admitió haberse obsesionado con una pequeña de su público. La forma en la que hablaba de ella era repugnante, y le hacía ver como un maldito pederasta. Según decía, ella era la niña más bonita que llegó a ver. Asombrado por su belleza, bajó al escenario a saludarla: le acarició la mejilla, jugueteó con sus cabellos dorados... Esto no hizo más que enfurecer a los padres, que le amenazaron con una denuncia que no le intimidó. Declaró que volvería a llevársela, y así nadie logró impedir que él la secuestrara mientras todos dormían. Sólo era una pobre niña, que terminaría como el juguete de una mente corrupta. Al principio, dijo, fue bueno con ella, la cuidaba bien, pero su amor enfermizo le robó el uso de razón, y se negaba a que ella creciera. Según me explicó él, los más pequeños eran ángeles caídos del cielo, que cuando se hacen adultos se convierte en escoria, en basura, y que por eso mismo la solución sería matarlos, para así conservar su dulce apariencia y el don divino que Dios les había otorgado: su inocencia. Me quedé petrificado: en esos momentos estaba atendiendo a un lunático y a, probablemente, el más peligroso de la ciudad. Estar allí presente ante él... Había conseguido lo que pocos. Estaba aterrado, quería salir de ahí, pero dudo que él me hubiese dejado. En mi bien disimulado pánico mantuve el silencio, y centré mi mirada en aquella muñeca. Casi vomito al detallar su apariencia realista, sus cabellos dorados, el color violáceo de sus labios y su piel en general. Mayor fue mi impacto cuando él movió suavemente la "marioneta", descubriendo sus ojos llorosos e inyectados en sangre por debajo del flequillo. Entendí que esa era aquella niña, y que minutos antes no había sido él el que le había movido, el que le había hecho hablar. Ahora no iba a hacerlo más, y yo lo había presenciado sin mover un dedo. Él la asesinó a sangre fría, arrebatando en silencio sus sueños y su tiempo con su familia; toda una vida por delante. Su cuerpo vivo lo había vuelto un muñeco, que así podría estar unido a él de alguna forma. No moví ni un músculo. Estaba petrificado. Él se levantó, agradeció por el té, por la consulta y tomó rumbo a la puerta. En ningún momento crucé miradas con él. Sólo me mantuve mirando fijamente al mueble en el que estuvo anteriormente sentado, a su muñeca... ¿Se había ido y la había dejado allí? Mi pregunta se respondió rápido a través de un fuerte golpe. Sólo un estruendo, las corrientes eléctricas indicando el dolor desde mi cabeza a través de mis nervios y luego, negro. Ya se encontraría muy lejos para cuando yo estaba consciente, pero igualmente lo reporté a la policía. Vaya ser humano más despreciable, ¿en verdad quería que le ayudase a reincorporarse a la sociedad, o sólo venía a hacer gala de sus atrocidades? Aún hoy me cuesta creerlo... Categoría:Mentes trastornadas Categoría:Muñecos Categoría:CO Categoría:CC
Alternative Linked Data Views: ODE     Raw Data in: CXML | CSV | RDF ( N-Triples N3/Turtle JSON XML ) | OData ( Atom JSON ) | Microdata ( JSON HTML) | JSON-LD    About   
This material is Open Knowledge   W3C Semantic Web Technology [RDF Data] Valid XHTML + RDFa
OpenLink Virtuoso version 07.20.3217, on Linux (x86_64-pc-linux-gnu), Standard Edition
Data on this page belongs to its respective rights holders.
Virtuoso Faceted Browser Copyright © 2009-2012 OpenLink Software