Un oscuro y desolado callejón nadie en su sano juicio lo atravesaría, salvo que no tuviera otra opción. thumb|298px Una persona trató de cruzarlo lo más rápido posible. Creyó escuchar unos pasos detrás: no era nada. Siguió con su camino, de repente volvió a detenerse: definitivamente había escuchado algo. Echó a correr en dirección a la salida. No lo logró. Cayó al suelo como fulminada por un rayo. Antes de expirar vio a una figura acercándose, cubierta con una máscara de calavera. Skullmask miró a su víctima mientras guardaba su revólver. Abrió el cierre de la boca de su máscara y se inclinó.
Un oscuro y desolado callejón nadie en su sano juicio lo atravesaría, salvo que no tuviera otra opción. thumb|298px Una persona trató de cruzarlo lo más rápido posible. Creyó escuchar unos pasos detrás: no era nada. Siguió con su camino, de repente volvió a detenerse: definitivamente había escuchado algo. Echó a correr en dirección a la salida. No lo logró. Cayó al suelo como fulminada por un rayo. Antes de expirar vio a una figura acercándose, cubierta con una máscara de calavera. Skullmask miró a su víctima mientras guardaba su revólver. Abrió el cierre de la boca de su máscara y se inclinó. El primer mordisco fue bueno. La sangre escurría por sus dientes, llenándose la boca con la carne. Eso le bastaría por una semana. Ahora debía guardar los órganos y las partes valiosas para conseguir algo de dinero. De su sudadera sacó unos cuantos bisturís y comenzó a cortar con excelente precisión. Mientras extraía los órganos, no pudo evitar recordar su vida anterior: una en la que él era el devorado.