Toda migración implica un movimiento activo de parte del individuo migrante, a menudo durante muchos días. Los animales más pequeños, como los del plancton, los áfidos y las langostas, aprovechan las corrientes de agua o aire, mientras que las aves aprovechan los vientos alisios y las corrientes de aire ascendentes.
Toda migración implica un movimiento activo de parte del individuo migrante, a menudo durante muchos días. Los animales más pequeños, como los del plancton, los áfidos y las langostas, aprovechan las corrientes de agua o aire, mientras que las aves aprovechan los vientos alisios y las corrientes de aire ascendentes. La migración cumple distintas finalidades. Hay especies que lo hacen para alejarse de inviernos en extremo rigurosos o veranos tórridos; otros lo hacen buscando un lugar apropiado para su reproducción, o para huir de sus predadores; otras especies lo hacen para procurarse alimentos.